8 jul 2026

HORARIOS ADULTERADOS

 



Nos dijo lo que queríamos escuchar,  

cantando una canción que él no inventó,  

y le creímos.

 

Hizo lo que quería que haga,  

con una mano en el pecho y la otra

en el mío.

 

¿Por qué corría si podía caminar?

Conmigo,  

y los pies en la arena.

 

¿Por qué ocultaba cuando pudo decir?

La verdad,

y la cabeza en las nubes.

 

Hubiera dado la vida

porque me quisiera así,   

12 horas.

 

Daría también la vida,

porque me quisiera así

lo que me queda de decencia. 

 

Nunca dije lo que debía,  

en horarios adulterados

por pensamientos explícitos.

 

¿Por qué reía si podía besarme?

Entera,

las mañanas que le quedaban.

 

¿Por qué venía y se iba?

Consigo,  

y lo que arrastraba en la suela.

 

Me sigo mordiendo los nudillos

entre laberintos ilimitados,  

acorralando cualquier síntoma de deseo.





Aldana Michelle Giménez 

13/3/23 

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